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SISTEMA INDIBA - El reparador de... todo

Sistema de radiofrecuencia regenerativa celular profunda.

En Argentina, es la nueva estrella de la aparatología para combatir arrugas, estrías, cicatrices, grasa, celulitis y para recuperarse de lesiones.

Sistema Indiba, hipertermia o tecarterapia –tal como se lo conoce en Europa– son diferentes formas que aluden al mismo e innovador tratamiento que está causando sensación en todo el mundo. Se trata de un sistema basado en un incremento térmico, interno y localizado, que utiliza la circulación de corrientes de alta frecuencia.

Ricardo Seiglitano , ingeniero de Neutec, la empresa responsable de importar el sistema a la Argentina, explica: "Habitualmente en el mundo de la rehabilitación, con el método convencional, al deportista se lo sometía a una infinita cantidad de sesiones kinesiológicas muchas veces, con pobres resultados. INDIBA es más efectivo y corto: vuelven a competir tras pocas sesiones". En el ámbito internacional está el caso del motociclista italiano Valentino Rossi, que usa el método desde los 1 5 años. O el del futbolista italiano Francesco Totti y los tenistas Nadal y Nikolai Davydenko. Ellos, junto a los jugadores del Inter, la Juventus, el Milan, la Florentina, la Ferrari Squadra , el equipo Nike de alta competencia y el circuito ATP de tenis, forman parte de una larga lista de "adictos" al método Indiba. La razón es clara: para todo deportista de elite, es fundamental evitar el lucro cesante de estar parado. Tiene excelente resultados en: desgarros, contracturas y tendinitis rotuliana, patologías articulares, artritis y artrosis entre otras lesiones.

Al sistema Indiba, nacido en España y que hoy está a punto de ser aprobado por la Food and Drug Administration (FDA)–, los expertos se animan a calificarla como una terapia revolucionaria. Es que si bien el deporte fue su gran vitrina, sus aplicaciones van más allá. Se usa en especialidades médicas como el tratamiento del dolor, enfermedades vasculares, dermatología (desde acné hasta secuelas de cicatrices, pasando por eccemas y alergias), oftalmología y reumatología. En Europa está presente en los spas, ya que –debido a la frecuencia que usa– genera un efecto relajante.

Pero es en estética donde son cada vez más los centros que lo aplican. El sistema, que ya está en más de 5 0 centros en nuestro país, se utiliza para estrías, flaccidez, celulitis, drenaje linfático y hasta para bolsas de los ojos. Según Seiglitano, "en estética existe una diversidad de aparatos. Sin embargo, muchos de ellos son, desde la ingeniería y lo técnico, una ilusión. En este sistema, en cambio, los resultados son concretos".

El Indiba es un método premiado. Fue medalla de oro en el Salón Internacional Des Inventions, de Ginebra; obtuvo la medalla de plata en el Salón de la Invención, de Bruselas; y medalla de oro en el Salón Internacional Inventalia, de Madrid. A simple vista, uno no sabría bien por qué: se trata de una máquina chica, con aspecto de un viejo amplificador. "Tiene el tamaño de un CPU", describe Seiglitano. Y continúa: "Su particularidad es que trabaja con la aplicación de corrientes altas de radiofrecuencia (de 5 00 kilociclos) en los tejidos a tratar. Cuenta con electrodos móviles de diferentes tamaños y, según cuáles se utilicen, se usan dos tipos de técnicas: transferencia eléctrica capacitiva (TEC) y transferencia eléctrica resistiva (TER)".

La corriente eléctrica y sus efectos son la especialidad de Indiba, una empresa española con sede en Barcelona que tiene más de dos décadas investigando y desarrollando equipos de electromedicina aplicados al tejido biológico. De hecho, José Calbet Benach, uno de los fundadores de la compañía, fue el creador del electrobisturí, entre otros instrumentos. Pero ¿cómo funciona este sistema? "Transformando energía fría de alta frecuencia en temperatura interna. La gran diferencia es que acá la temperatura es generada por el propio tejido: Cada célula del tejido capta la energía y la transforma en temperatura. Al pasar por los tejidos, la radiofrecuencia genera una potencia que se transforma en temperatura. Va del interior al exterior.

A este mecanismo de hipertermia se lo compara con el mecanismo fisiológico de la fiebre. "Pero no se trata de calor, que tiene contraindicaciones –aclara Seiglitano–. El calor es fricción térmica. Si el paciente tiene algo metálico o un derrame, no se lo puede usar. En cambio, Indiba trabaja con una temperatura interior elevada entre 2 y 5 grados".

Este aumento de la temperatura promueve una serie de cambios metabólicos que hacen que las células cumplan mejor sus funciones. Revasculariza las zonas, aumenta la circulación sanguínea e incrementa la cantidad de oxígeno celular. Al mejorar este intercambio intercelular, se eliminan toxinas y radicales libres.

En tratamientos faciales, Indiba tiene un efecto lifting, pero sin bisturí. Logra mejorar la piel, reafirmar el rostro, eliminar arrugas, patas de gallo, quita cansancio y da luminosidad. También se usa para el escote y el cuello.

En tratamientos corporales, da excelente resultados a la hora de tonificar los muslos, glúteos y brazos. Ya desde la primer aplicación, mejoran considerablemente. Si bien las estrías no desaparecen, el aparato logra homogeneizar su textura y el color del tejido dañado. Y a diferencia de otras radiofrecuencias, ésta permite invertir el proceso celulítico, la adiposidad y la piel de naranja. . Además ese aumento de temperatura es suficiente, no sólo para disolver de forma paulatina la grasa acumulada, sino también para reafirmar los tejidos. Es decir, no sólo elimina la grasa sino que evita la flacidez que suele acompañar a toda pérdida de grasa en una zona concreta.

El cambio que las pacientes logran con Indiba va más allá de lo estético para volverse general. Cuando ven que la mejora es más profunda, continúan con otras aplicaciones. Los cambios son progresivos y se siguen viendo aún después de los seis meses de aplicado.

El todos los casos, el tratamiento con hipertermia es individualizado: cada patología tiene una intensidad y tiempo de exposición diferente. Por ejemplo, se calcula que para estética bastan diez sesiones, que se complementan con un mantenimiento una vez por mes. En lesiones deportivas, se considera un promedio entre tres a seis sesiones.

Y como si esto fuera poco, no se contrapone con ningún tipo de tratamiento: su aplicación es inocua, indolora y –lo que es mejor–, salvo para quienes tienen marcapasos, no posee contraindicaciones.

Fuente: Benessere
Ing. Ricardo Seiglitano -
Distribuidor de INDIBA en el país

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