CELULITIS
ESTETICA

CELULITIS (INFLAMACION DEL TEJIDO CELULAR)

La celulitis es la “gordura” que no se puede perder.  Mientras la gordura normal se puede perder con un régimen común de dieta y ejercicios, la celulitis no, porque no es sólo grasa.  Es un tejido con una consistencia similar a la gelatina que está formado por agua, grasa y residuos, atrapados en compartimientos inamovibles debajo de la piel.   Estos compartimientos actúan como esponjas que absorben gran cantidad de agua, se hinchan y sobresalen, formando esos bultos tan característicos.

Vemos entonces que la celulitis no es una gordura común.  Y por esa razón las dietas más estrictas no dan resultado.  Cuando la ingesta de alimentos es menor que la requerida, automáticamente el cuerpo obtiene las calorías faltantes quemando sus propias reservas de grasa.  Esto hará que desaparezca la grasa en muchas areas del cuerpo pero la celulitis permanecerá, pues no se quema como la grasa normal.  La dieta adecuada consiste en purificar el cuerpo del exceso de agua y desechos tóxicos sin forzar a quemar las grasas en áreas innecesarias.  De esta manera evitamos la pérdida de grasa en zonas como el busto, que se volvería fláccido y caído, atentando contra la armonía del cuerpo.

Por ello dada su importancia, nos dedicaremos mas adelante a relatar la forma correcta de alimentarse a fin de evitar ese gran fantasma que atenta contra la belleza femenina: La celulitis.

¿Cómo se forma La Celulitis?
El cuerpo humano es una de las máquinas más hermosas y funcionales que se hayan jamás diseñado.  Es piel y huesos, nervios y músculos, sangre y órganos, todas trabajando simultáneamente bajo la dirección de ese brillante, misterioso e inigualable computador que es el cerebro.

Cada una de sus partes tiene una función definida en el esquema total de la vida.  Nosotros nos vamos a  abocar a sólo uno de los aspectos de ese esquema: el tejido conjuntivo.

Todos los músculos del cuerpo se hallan cubiertos por un  acolchado formado por tejido conjuntivo y grasa. Este acolchado, que varía en su espesor, es el encargado de darle la suavidad característica a las líneas femeninas.  El tejido conjuntivo está integrado fundamentalmente por una especie de red de sostén en la que se ubican las células adiposas.  Circulan constantemente entre ellas los líquidos nutritivos: agua, sangre y linfa.  Estos líquidos contienen el oxígeno y las sustancias nutritivas indispensables para la piel y también limpian a los tejidos de toxinas.  La libre afluencia de los líquidos asegura el mecanismo de intercambio entre las células y el medio que las rodea.  Cuando el proceso de eliminación de toxinas se hace más lento, algo cambia en las zonas propensas a la celulitis.  El tejido conjuntivo, saturado de agua y toxinas, se espesa, endurece, y se forman los típicos posos y grumos, recordando a la superficie de una gruesa cascara de naranja, esa textura tan característica de la celulitis.

¿Hay distintos tipos de celulitis?
Si, ya que la celulitis presenta aspectos diferentes según las características del tejido afectado, por lo que podemos clasificarlas en:

  1. Celulitis dura
  2. Celulitis fláccida
  3. Celulitis edematosa
  4. Celulitis mixta

Celulitis dura
Se encuentra en mujeres jóvenes de buen físico y generalmente deportistas o bailarinas, cuyos tejidos son firmes y bien tonificados y sin edema, lo que dificulta su reconocimiento.   La patología, sin embargo, se hace evidente por medio de la prueba de pellizcamiento y aparición de la “piel de naranja”.

La zona afectada se presenta rígida, con aspecto de masa compacta.  La piel que la recubre está aumentada de espesor en forma regular y uniforme.

La gran distensión ocasionada por la enfermedad produce la ruptura de las fibras elásticas de la piel y la aparición de grietas de color rojizo o blanco.  Estas aparecen solamente en celulitis dura y están más relacionadas con el tipo de piel que con el proceso mismo.

Encontramos esta variedad de la enfermedad en:

  1. Personas obesas que todavía no han sido sometidas a tratamiento de adelgazamiento.
  2. Pacientes de peso medio o ligeramente superior a lo normal (son los más frecuentes)
  3. Pacientes de peso normal o ligeramente inferior que tienen el proceso muy localizado, aislado y bien determinado

Celulitis fláccida
Es típica de las personas sedentarias o de aquellas que alguna vez fueron activas y ya no lo son.  Algunas nacen con predisposición a padecerla, apareciendo en estos casos en forma temprana, en la pubertad y aún en la niñez.

También son proclives a ella aquellas pacientes que se sometieron a reiterados y severos tratamientos dietéticos y que, habiendo bajado bruscamente de peso, lo recuperaron de igual manera apenas suspendido el régimen.

Los tejidos blandos, sin consistencia debido al poco tono muscular que tienen, producen deformaciones que se hunden y aplastan a la menor presión tomando distintos aspectos de acuerdo al estado posicional del paciente.  Al deambular se aprecia el balanceo característico de la masa celulítica que tiende a ocupar grandes zonas, flotando entre la piel y los músculos en forma de pliegues y bultos fláccidos.  Esto hace que sea una afección muy evidente y muy poco atractiva.

El signo de la “piel de naranja” está presente en todo su esplendor, a veces sin necesidad de pellizcamiento a simple vista.

Son frecuentes las várices y varicosidades, así como también los edemas blandos o hinchazones con mucha retención de líquidos.   Los miembros duros y torpes dificultan la deambulación que es lenta e insegura.

El estado general de la paciente se encuentra afectado y los síntomas que aparecen son:

  1. Fatiga permanente
  2. Debilidad general
  3. Mareos
  4. Tendencia a la hipotensión
  5. Nerviosismo e insomnio

Tanto los mareos como la hipotensión se producen durante breves instantes, al cambiar bruscamente de posición y se explica por la afluencia de gran cantidad de sangre a estas regiones en detrimento de la circulación cerebral.  El equilibrio se restablece rápidamente volviendo la presión sanguínea a sus valores normales.

Celulitis edematosa
Se encuentra en pacientes de toda edad, pero es más frecuente entre jóvenes y adolescentes.  Es la forma de la celulitis de la pubertad y, cuando aparece en mujeres adultas, éstas refieren haber padecido siempre de “piernas gruesas”.   Esta forma clínica por su aparición precoz, presenta graves consecuencias, tanto psicológicas como físicas.

Se localiza principalmente en los miembros inferiores a los que invade en su totalidad y hace que se presenten a la inspección con un aumento uniforme de tamaño, sin aparente deformación.

El “signo de piel de naranja” aparece desde sus inicios, facilitando de este modo el diagnostico precoz.

Debemos considerar esta variedad clínica como una enfermedad seria, ya que por la precocidad de aparición como por las graves consecuencias que ocasiona y que son la dificultad de movilización, acompañada de dolor de los miembros inferiores, que hace cada vez más limitada la de ambulación.  Esto puede comprobarse en el caso de aquellas mujeres menopáusicas con enormes piernas, prácticamente incapacitadas de caminar.

No debemos descuidar las graves consecuencias psicológicas que se producen en las jovencitas que presentan piernas gruesas, desproporcionadas a su físico, de andar torpe, sin gracia y a las que nadie considera necesario someter al tratamiento.  No debe sorprendernos encontrar en ellas trastornos emocionales, complejos, inhibiciones, pérdida de entusiasmo debido al ridículo aspecto de sus piernas incapaces de provocar la admiración de los hombres.

Celulitis mixta
En general las formas de celulitis dura, fláccida y edematosa no se encuentran en forma pura, sino que pueden aparecer en forma mixta.

Por ejemplo, hay pacientes que presentan la variedad dura en la parte externa del muslo, y acompañada de celulitis fláccida en la parte interna.  Otra sería una celulitis dura en las piernas asociada a fláccida en el abdomen.

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